
Cortamos los solomillos en rodajas no muy gordas, un dedo
aproximadamente. |

Aplastamos las rodajas con un pala de hierro dándole
un buen golpe, o como ves, algo plano y aplástalo con
la mano fuerte. |

Éste es el aspecto que queremos conseguir.
Si te lo hace el carnicero seguro que queda mejor. |