Ponemos un poco de vino y seguimos majando.
 
Un poco de aceite para ir ligando y quedarlo finito. Añadimos la mezcla a la cazuela. y movemos bien.

Ponemos un buen vaso de vino en el mortero.
Lo terminamos de llenar con agua y movemos bien para no quedar nada en el mortero del higadillo y los ajos.