Ponemos sal gorda (y dice la gorda: saldré cuando me de la gana), en un mortero y machamos bien.
Añadimos un poco de aceite, ¿cuanto?, un poco. ¡ Yo que sé !, un poco, un chorrito. Si te digo una cucharada sopera es mentira. O es que no ves la tele. Dicen un cucharada y un poco más tienen que ir al súper a por una garrafa de 5 litros.

Añadimos un vaso de vino oloroso, Solera. Si no tienes, pon blanco. No pongas tinto.

Ponemos unas hojas de romero sobre la dorada.
Le ponemos un poco de pimienta. Sal no, ya la lleva el majao.

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